Salta, Parte II

Llegamos a Salta después del pedazo de viaje, dejamos las mochilas en el hostal donde habíamos estado la última vez y nos dirigimos a la Casona del Molino, una peña de la que todo el mundo nos había hablado. La verdad es que fue una gran decisión, el lugar es peculiar y con muy buen ambiente. Nos dimos un lujo y comimos una parrillada para dos. ¡Muy rica!

Ya con la panza llena volvimos al hostal y a dormir, queríamos levantarnos pronto para ir a Cafayate a dedo.

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