Cafayate y la ruta del vino.

Nos levantamos pronto por la mañana, desayunamos unas galletitas típicas de la zona y pusimos rumbo a las afueras de la ciudad. Nos gusta andar pero no se como lo hacemos que ¡siempre terminamos haciendo Km!

Llegamos a una gasolinera, nos pusimos a preguntar y nos aconsejaron ir un poco mas allá, fuimos hasta la siguiente gasolinera y una vez allí un gasolinero muy simpático nos hizo un cartelito que ponía “VAMOS A CAFAYATE”, teníamos uno pero era un poco mas cutre.

Después de preguntar a unos cuantos y algún tipo gracioso que nos grito. ¡Vamos! ¡pero yo no voy! ja ja ja. Detectamos que un chico nos miraba mucho, Manu ya le había preguntado y yo le volví a preguntar. Finalmente cuando el gasolinero se ofreció a llevarnos a las afueras de la ciudad de Salta el chico que nos observaba se ofreció a llevarnos hasta el Dique de Cabra Corral, a unos cuantos Km de Salta. Ya habíamos conseguido avanzar un poco. Eran una parejita de Mendoza, una vez en el coche nos contó que hacia poco le había vaciado la casa, incluida la comida y la ropa, y que desconfiaba un poco pero al final vio que eramos de fuera y que no eramos mala gente.

Nos dejó en Coronel Moldes. Allí hicimos dedo unas 2h y no paro nadie así que tomamos el bus hasta
Cafayate. Lo mas bonito es la Quebrada que esta antes de llegar, se nos iba a hacer de noche si esperábamos mas. Llegamos a verla pero se nos hizo de noche en la ultima parte.

Haciendo dedo en Coronel Moldes
Haciendo dedo en Coronel Moldes

Al llegar a Cafayate nos acorralaron los “hunters” de los hostales ofreciéndonos habitaciones al mejor precio. Nos decidimos por el mas barato. Salimos a dar un paseo, cenamos algo y nos fuimos a dormir. Había sido un día largo.

Por la mañana desayunamos, el peor desayuno hasta ahora con pan de hacia una semana, y charlamos un poco con nuestras compis de habitación, dos Cordobesas (Argentina) muy majas que estaban viajando a Perú.

Salimos a dar un paseo y subimos al cerro a ver las pinturas rupestres. Encontramos sólo un par pero la visita fue interesante. Un hombre que vive a los pies del cerro no indicó como llegar y nos enseñó sus animales. No se si os lo hemos contado pero los animales tienen fijación por Manu y lo siguen a todas partes, en esta ocasión fueron un par de burros que andaban por allí. El hombre tuvo que salir a llamarlos para que se alejasen.

Pinturas rupestres
Pinturas rupestres
Burros de Cafayate
Burros de Cafayate
Manu perseguido por los burros
Manu perseguido por los burros

Más tarde nos acercamos a ver una bodega, Cafayate forma parte de la ruta del vino en el Noroeste Argentino y, a pesar de que nosotros no somos muy de vinos, no podíamos irnos sin visitar una de las miles que hay. Fuimos a la bodega “Vasija Secreta” nos explicaron el proceso de producción, nos enseñaron las instalaciones y terminamos probando dos vinitos típicos de la zona.

Ruta del vino
Uno de los miles de viñedos de Cafayate.
Bodega "Vasija Secreta"
Bodega “Vasija Secreta”

Ya por la tarde pusimos rumbo a Tafi del Valle, en los Valles Calchaquíes. Antes de que saliera el bus fuimos a probar suerte a la carretera y después de unas 2h sin suerte fuimos a por el bus. En el camino sólo vimos pasar dos coches así que, definitivamente no es una zona de mucho transito.

A las 9pm llegamos a nuestro destino, Tafi del Valle, y ¡¡¡hacia mucho frío!!!

Cafayate nos sorprendió a bien, no lo imaginábamos tan tranquilo y bonito, nos habríamos quedado un par de días mas sin dudarlo. ¡Totalmente recomendable!

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