Isla de Chiloé

Tras más de 30 horas en la barcaza, dónde difrutamos de bonitos paisajes, llegamos a la isla de Chiloé. Atracamos en Quellón, al sur de la isla. Habíamos leído que el sur no era muy interesante así que pusimos rumbo a Castro. Isa, que es muy espabilada, durante el trayecto habló con uno de los trabajadores del barco y le preguntó si conocía algún camionero o particular que fuese a Castro. Bingo! Le presentó a un camionero y al llegar a Quellón fuimos con él hasta Castro.

Ya en la ciudad fuimos a un bar en la plaza a desayunar y conectarnos a Internet, mandamos un par de mensajes de última hora a couchs y una chica nos contestó al toque, aunque hasta las 8pm no podía venir a buscarnos porque estaba trabajando.

Palafitos, Castro
Palafitos, Castro

Dejamos las mochilas en el punto de información y nos dimos un paseo por la ciudad, que no es muy grande. Callejeando nos encontramos con Kasia, Ruben y Jerome quienes ponían rumbo a Ancud. También nos encontramos a Pasqal que luego fue al mismo bar donde estábamos y también Diego, el colombiano.

Visitamos los palafitos, la catedral (todas las iglesias de la isla están construidas con madera) y poco más, no tiene gran cosa Castro. Volvimos al bar y allí estaban Diego y Pascal chequeando Internet y tomando unas cervezas. Con ellos nos quedamos mientras veíamos la vuelta de Champions entre Real Madrid y Atlético de Madrid.

Catedral de Castro
Catedral de Castro

A las 8.15 salimos a la plaza y llegó Tania, nuestra couch. Compramos algo para cenar y una botellita de vino y nos fuimos a su casa que estaba Nercón, a dos kilometros de Castro. Manu preparó la cena, bebimos vino y charlamos hasta las tantas. A Tania le encantaban los idomas, estaba aprendiendo Mapundungún. Nosotros le mostramos nuestro nivel principiante de Guaraní XD

Iglesia de Nercón
Iglesia de Nercón

Al día siguiente Tania se iba de viaje pero nos dejó la llave de su casa y nos pudimos quedar un día más y visitar los alrededores de la ciudad. La isla de Chiloé es chiquita y el dedo funciona muy bien así que no tuvimos problemas para movernos. Primero fuimos a Chonchi y de ahí fuimos a la isla de Puqueldón. Se pueden ver bonitos pueblos, de escasa población, nada excepcional pero diferente a lo que veniamos viendo en la Patagonia.

Iglesia de Chonchi
Iglesia de Chonchi

Volvimos a Castro dónde probamos un Milcao, típica comida de Chiloé. No nos gustó pero había que probarlo. De ahí a casa a preparar la mochila y ver las noticias, el volcán Calbuco había erupcionado, estabamos a 150 kms del epicentro y al día siguiente ibamos a hacer noche en Puerto Varas a escasos 20 km del volcán.

Salimos a la ruta a una hora decente, las 11 am y a los pocos minutos un coche nos levantó, iba a Castro pero nos acercó a Dalcahué a 15kms. Allí fuimos al museo a preguntar que se podía ver y dejamos las mochilas. Cuando llegamos estaba Armando Bahamonde, historiador de la isla. Con él tuvimos una charla interesante, nos contó la relación de Chiloé con España, datos curiosos, historias, anécdotas…

En Dalcahue
En Dalcahue

Paseamos por el pueblo y fuimos al mercado dónde comimos Curanto, plato típico de Chiloé. Se puede preparar al hoyo o la olla, nosotros lo probamos a la olla y estaba bueno.

Curanto
Curanto

Con la panza llena nos fuimos a Ancud que no nos gustó mucho, tomamos una cerveza en un bar, le dejamos allí las mochilas y fuimos a ver la fortaleza y un poco el pueblo pero nada interesante. Como la ciudad no nos llamó la atención pillamos un bus y nos fuiemos a Puerto Varas dónde nos esperaba Claudia, nuestro couch y el volcán Calbuco.

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