Puerto Varas, Frutillar y Valdivia

Seguro que estáis esperando alguna foto del Volcán Calbuco o del Osorno ¿verdad? Pues nada, entre cenizas y nubes no pudimos disfrutar de esta zona de la que nos habían hablado maravillas. La situación con el volcán y el clima no ayudaron.

El recorrido alrededor del lago Llanquihue estaba cerrado por lo que no pudimos visitar Ensenada, la ciudad más afectada por el Calbuco. Desde Puerto Varas, donde siempre se pueden observar el Osorno y el Calbuco, no se podía ver nada. Como no podiamos hacer mucho, más bien nada. Nos fuimos hacia Frutillar junto a Pascal. Paseamos por la costanera y comimos unas empanadas. La cosa por esta zona esos días estaba muy parada ya que todos estaban pendiente de una nueva erupción del Calbuco. Al final decidimos poner rumbo a Valdivia, nos costó toda la tarde llegar pero entre varios coches, un camión y un autobus llegamos a nuestro destino.

En Frutillar con Pascal
En Frutillar con Pascal

Nos quedamos en un hostal cutrecillo pero es que el resto estaba todo lleno. Cenamos los tres juntos y nos fuimos a dormir. Al día siguiente nos cambiamos de hostal y fuimos a ver Niebla, famosa por su fortaleza. Pero al ser lunes estaba cerrada, menos mal que no era gran cosa. Volvimos a Valdivia y compramos una sierra (pescado) para cenar. Fuimos al jardín botanico y paseamos por la ciudad.

Mercado de Valdivia
Mercado de Valdivia
Backstage del mercado
Backstage del mercado

Lobo marino en Valdivia

Por la noche preparamos la sierra al horno con cebolla y limón al horno, no quedó nada mal. Nos fuimos a dormir pronto ya que al día siguiente madrugábamos, Pascal se iba a San Martín de los Andes que por aquel entonces estaba lleno de cenizas y nosotros poniamos nos dirigiamos a nuestro último punto de Sudamérica, Santiago de Chile.

Iba a ser dificil llegar a la capital chilena pero estábamos positivos. Andamos un poquito para salir del centro y el primer coche al que preguntamos en la gasolinera nos sacó de la ciudad. Mientras bajamos del coche Manu sacó el dedo y un coche paró. Isa todavía no había bajado del coche y ya se estaba subiendo a otro. Este segundo nos dejó en un peaje, dejamos las mochilas en el suelo y una furgoneta paró. Ni nosotros nos lo creíamos. En el cartel teníamos puesto Temuco, una ciudad en el camino de Santiago pero el hombre iba a Santiago así que con él que fuimos hasta la capital de Chile.

El trayecto era largo así que Manu condujo un par de horitas para que el hombre descansase. Al final llegamos antes de lo previsto y a las 9pm justo a tiempo para ver a Álvaro tocar en directo en un bar y cenar con Lidia y una amiga suya. Música, cena y buena compañia. ¿Qué más podíamos pedir?

Anuncios