Japón IV: Minoh & Osaka

Osaka era nuestra última parada en Japón. Allí habíamos encontrado couchsurfing con Mike y Marcella, una pareja canadiense que se había mudado a Japón hacia poco tiempo. Marcella trabajaba en el colegio internacional, lo que les permite vivir en diferentes partes del mundo, antes de mudarse a Japón habían vivido en Tailandia unos años.

Llegamos a Osaka de noche, Mike y Marcella vivían en Minoh, un pueblo/ciudad a las afueras de Osaka, perdimos el último tren así que nos buscamos un hostal para esa noche. El hostal era enorme, creemos que era un hospital antiguamente, no tenían habitaciones dobles así que dormimos separados, un poco raro la verdad ¡¡después de tanto tiempo!! (Hay que recordar que pasamos 24h al día juntos). Fuimos al super a comprar algo para cenar y a dormir.

Como anécdota podemos contaros que las bolsas de pan de molde en Japón son pequeñas en cuanto a cantidad, pocas rebanadas, y por lo general gordas, ese día cuando abrimos la bolsa nos dimos cuenta de que habíamos comprado ¡¡las mas gordas que hemos visto nunca!! tuvimos que dividirlas en dos para poder hacernos un bocata con una. Al día siguiente aprendimos que hay varios “niveles” y que van por números.

A la mañana siguiente nos levantamos pronto, desayunamos y nos fuimos a Minoh, las indicaciones de Mike fueron bien precisas así que era prácticamente imposible perderse.

Al llegar charlamos un poco con Mike, nos explicó los Iron Man que había hecho (no eran pocos) y nos llevó a hacer un trekking, muy bonito. Fuimos a las cataratas, la “marca” de la ciudad que está hasta en las alcantarillas, y al templo de Katsuo-ji, en lo alto de la montaña. En el templo había muchísimas figuras daruma que la gente dejaba. Mike nos explicó que al comprar una figura hay que pedir un desea a Buda o un propósito, pintarle un ojo y llevártelo a casa, cuando se cumple hay que pintarle el otro ojo y devolver el daruma al templo, lo puedes colocar donde quieras.

Cataratas de Minoh
Con Mike en las cataratas de Minoh
Templo de Katuo-ji, Minoh
Templo de Katuo-ji, Minoh
Figuras Daruma
Figuras daruma
Los peces del jardin Japones de Katsuo-ji
Los peces del jardín Japones de Katsuo-ji

Volvimos a casa en bus pero antes paramos en el super para comprar algo de comer, estábamos muertos de hambre y compramos lo necesario para hacer un risoto, teníamos mono. Esa noche conocimos a Marcella, charlamos con ella un rato y a dormir.

El día siguiente fue de relax, nos levantamos un poco tarde, Mike y Marcella estaban trabajando, desayunamos, vagueamos un poco más y nos fuimos a dar un paseo. Pero de lo reventados que estábamos en general de tantos templos e información terminamos en el Starbucks tomando un café tranquilos.

Esa noche Mike y Marcella tenían una cena así que nosotros aprovechamos nuestra última noche en Japón para ir al típico restaurante de sushi. Nos costó un poco entender como funcionaba. Teníamos una pantalla táctil en la mesa (todo en japonés) y los platos pasaban en una cinta por el lado, podías coger lo que quisieras, pero veíamos que la gente pedía por la pantalla y les llegaban por la cinta hasta la mesa a toda pastilla. Después de investigar la pantalla decidimos preguntar a una chica que básicamente pidió lo que le dijimos y observamos, el problema era que ¡no entendíamos las opciones que preguntaba la pantalla una vez que elegías el plato!. Era un sistema muy molón. Para pagar lanzabas los platos en una ranura que había en la mesa, la pantalla te decía el número de platos y venía el camarero a cobrarte a la mesa,. Para beber el típico té verde, te ponen el bote con los polvos en la mesa (al principio pensamos que era wasabi) y un grifo en la mesa con agua hirviendo. ¡Una cena muy rica!

Volvimos a casa y Mike y Marcella llegaron al poco rato. A la mañana siguiente nos íbamos al aeropuerto a eso de las 7am así que nos despedimos de Mike esa misma noche, a Marcella la vimos antes de irnos mientras se preparaba para ir a clase.

Después de las 2h de camino llegamos al aeropuerto, hicimos el check in, en el cual tuvimos que pagar 60€ para facturar la mochila porque no la podíamos pasar como equipaje de mano, nos despedimos de Japón y pusimos rumba a KUALA LUMPUR. Allí nos íbamos a encontrar con Pablo, el amigo de Manu.

Japón sin duda es un país que no te deja indiferente, su respeto a la sociedad es increíble. El silencio del metro, lo impolutas que están las calles, nadie cruza un semáforo en rojo, la cultura del “uno” en las mesas para comer y en general…. ¡¡mucho que aprender de ellos!!

¡HASTA PRONTO JAPÓN!

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