MYANMAR, Parte II

BAGAN

Llegamos a Bagan y todavía era de noche. Antes de bajar del bus ya había como 50 taxistas conglomerados en la puerta del autobús esperando a que bajáramos, la estación está a las afueras por lo que esa era la única forma de ir al centro. Al bajar dos de ellos incluso se pegaron por la disputa de llevarse a varios turistas.

Nos juntamos a un grupito y tomamos un taxi. Paramos a pagar la entrada a Bagan y buscamos alojamiento. El taxista nos llevó a varios hostales ya que la idea principal era quedarnos todos en el mismo pero las preferencias de cada uno eran diferentes por lo que nos dividimos en dos.

Después de unas horas de descanso, nos levantamos y alquilamos un moto eléctrica para ir a visitar los templos. Hay miles y te puedes estar días y días. La verdad es que nos gustó mucho, sobretodo el amanecer y el atardecer. Os dejamos unas fotos que hablan por si solas.

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Niños jugando al futbol en Bagan

Dejamos Bagan y nos fuimos a la antigua capital de Myanmar, Mandalay. La capital en si no tiene mucho que ver excepto el Palacio, todo lo interesante está a las afueras. Como aún teníamos unos días para estar en el país decidimos ir a un pueblo cercano llamado Hsipaw, habíamos leído sobre él y nos apetecía ir así que decidimos acercarnos y dejar Mandalay para más tarde.

HSIPAW

Hsipaw es un pueblo muy tranquilo, perfecto para hacer trekkings y tener unos días de relax a escasos 200Km al nordeste de Mandalay. Además no hay casi turistas por lo que te sientes sumergido en la cultura Birmana. A nosotros nos encantó. Llegamos en bus y ya era de noche así que salimos a cenar y a dormir.

Durante los dos días que estuvimos en Hsipaw visitamos “Little Bagan”, el nombre lo dice todo, es Little Little, sumergido entre muchos árboles, es como adentrase un poco en la selva. Pequeño pero tiene su encanto. Paseamos por el pueblo con calma, vimos algún templo, a niños jugando por la calle, subimos a ver el atardecer a la Sunset mountain, hicimos algún trekking por los alrededores y visitamos el Palacio Shan, en el que nos recibió la Señora Fern, esposa del Señor Donald (Sao Oo Kya), sobrino del principe de Hsipaw y nos contó la historia de la casa y de los Shan.

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Little Bagan
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Vistas desde la Sunset Hill
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Palacio Shan con la Sra. Fern
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Trekking por los alrededores

Como dato curioso os contaremos que debido a las lluvias que había habido en los últimos días el puente principal se había derrumbado y lo habían arreglado temporalmente. Parecía seguro hasta que vimos el “arreglo temporal”. Os dejamos una foto.

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Puente de Hsipaw con el arreglo temporal tras la riada

Salimos de Hsipaw hacia Mandalay. Tomamos un tren de Hsipaw a Pyin U Lwin ya que durante el trayecto se pasaba por el acueducto de Goteik. Antes de salir conocimos a un grupo de españoles que también iban en el tren pero en clase alta así que no nos sentamos con ellos. Durante el viaje fuimos una atracción para uno de los pasajeros que teníamos sentados al lado ya que no paró de querer hacerse fotos con nosotros y de enseñarnos postales de templos y hablarnos a pesar de que no entendiéramos nada…podríamos decir que estaba entre borracho y colocado por las hojas de paan que mascan constantemente.

Al llegar a Pyin U Lwin tenÍamos que tomar un tuk tuk hasta Mandalay, nos juntamos a los españoles y queríamos ir todos en uno, el único problema fue que el conductor iba tan fino como nuestro compañero de viaje así que nos negamos a montarnos. Unos cuantos se fueron en un coche y nosotros con cuatro de los españoles en el tuk tuk medio tumbados ya que iba llenito de cosas. Fue un viaje interesante, aprovechamos para compartir experiencias y lo pasamos bien. Además nos dejó en la puerta del hostal.

MANDALAY

Volvimos a Mandalay y alquilamos una moto para visitar los alrededores.

Visitamos el templo de las serpientes en Paleik, donde las sacan y las bañan en unas bañeras gigantes mientras les echan dinero y se hacen fotos con ellos. De ahi pusimos rumbo a Inwa, mucha gente nos dijo que había que cruzar en barco pero nosotros encontramos la manera de llegar sin necesidad de cruzar con el ferry. Al llegar a Inwa había que pagar para ver los templos y la verdad…no nos apetecía mucho, ya habíamos visto bastantes así que nos paseamos un poco por la zona, llevando a los turistas en coches de caballos.

Terminada la visita a Inwa pusimos rumbo Sagang, subimos a lo alto de la colina donde visitamos un par de templos desde los que se podía ver toda la ciudad. Salimos de Sagang camino Amarapura, nuestra última parada, para ver el puente de U Being, el puente de teca más largo del mundo con 1200 metros.

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Puente U Being
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Hojas de mascar de paan

Nuestros dos últimos día en Birmania nos lo tomamos de descanso y lo único que hicimos fue subimos a ver la Mandalay Hill a casi 250 metros de altura. Hay que subir descalzo y se tarda aproximadamente unos 40 min, son todo escaleras en las que vas parando en los diferentes niveles. Hay muchos feligreses y paisanos vendiendo cosas por lo que es entretenido. Al llegar arriba puedes disfrutar de las vistas de toda la ciudad, es curioso ver la cantidad de vegetación que tiene ya que desde abajo apenas se aprecia.

Nos despedimos de Myanmar y tomamos un vuelo a nuestro último destino del viaje antes de volver a casa, BANGKOK.

MYANMAR, Parte I

Llegamos a Yangón de noche. La estación de buses es muy grande y nos perdimos dando vueltas para salir hasta que nos dimos cuenta de que la policía nos perseguía.

Estábamos buscando un hostal que habíamos encontrado cerca y se empeñaron en que cogiéramos un taxi hasta allí, nosotros no queríamos pagarlo y como nos vieron muy cabezotas terminaron pagándolo ellos y siguiendo al taxi hasta que nos dejo en el hostal, (el más caro de la historia!).

A la mañana siguiente nos levantamos y nos fuimos al centro a buscar algo más económico, encontramos uno que estaba bastante bien, dejamos las cosas, descansamos un poco y nos fuimos a descubrir la ciudad. Yangón tiene varias Pagodas que ver pero para nosotros es más una ciudad de caminar y descubrir ya que ves de todo y el choque cultural es bastante grande.

Una de las noches tuvimos la suerte de coincidir con dos amigos, Carlos y Francesc que nos invitaron a cenar en un sitio riquísimo!!

BAGO

Después de unos días en Yangón buscamos nuestro próximo destino. Leímos que había un templo en el que se  venera a una serpiente de más de 100 años en una ciudad cerca de Yangon y decidimos parar de camino a Inle lake. Buscamos un sitio para alquilar una bici y dejar las mochilas y nos fuimos a visitar el pueblo.

La serpiente era realmente gigante pero nos gustó más el pueblo en general, a pesar de que a primeras no llame mucho la atención. Tan pronto te encontrabas un cerdo por la calle como a unos niños jugando en el barro o millones de personas en la calle principal.

Fuimos a mirar buses para ir a Inle lake y después a ver el Buda gigante, nos llevamos el susto tras ver que habíamos perdido el petate ¡¡con todas nuestras cosas!!! Pasaporte, móvil, tablet, cartera… Manu cogió la bici corriendo y yo, fui detrás como pude, ya que se me había caído un pedal y se iba saliendo todo el rato. Finalmente estaba donde habíamos mirado el billete, el hombre nos lo había guardado. Fueron 10 minutos pero como podéis imaginar el ataque fue MUY GRANDE.

 

INLE LAKE

Salimos de Bago de noche. Tomamos un tren que nos llevaría a Inle lake, el mas barato, en hard seat. Un viaje interminable de unas 12 horas con mujeres vendiendo comida constantemente y con unos compañeros de asiento borrachos muy interesados en nosotros y en escupir y lanzar los restos de comida por la ventana. Finalmente llegamos a nuestro destino y aun nos quedaba tomar una mini-van y un tuk tuk hasta Nyaung Shwe, el punto turístico del lago.

Al llegar buscamos un alojamiento y descansamos un rato, estábamos muertos después del viaje. Ya por la tarde salimos a mirar que opciones había para visitar el lago. Realizan tours de un día en una barquita de hasta 4 personas, puedes arreglarlo directamente con el barquero. El precio es cerrado independientemente de si van 2, 3 o 4 personas, intentamos buscar una pareja para hacer el tour pero no encontramos así que finalmente decidimos hacerla solos.

Al día siguiente madrugamos y fuimos al embarcadero, allí estaba esperando nuestro balsero que nos llevó a desayunar al bar donde desayunan todos ellos, muy típico, y nos pusimos rumbo al lago.

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Casas del lago Inle

En la primera parte del recorrido pasamos por varios puntos de pesca, donde puedes ver su particular forma de pescar, casi acrobática única de esta zona. Lo malo es que predominan los interesados que sólo buscan la foto y una vez hecha se acercan y te piden dinero.

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Pescador de la actualidad
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Pescador tradicional

Visitamos uno de los mercados, cambian de lugar cada 5 días, cambiando de ciudad en ciudad y navegamos por los diferentes pueblos que se encuentran en el lago.Visitamos el templo el Phaung Daw Oo Paya, con las famosas cinco figuras de Buda que veneran los feligreses y a las que cubren con pequeños trozos de pan de oro. De tanto hacerlo en vez de estatuas de Buda parecen bolitas.

A parte de esto el tour se basa en visitar tiendas donde venden plata, madera, telas, cuchillos o cualquier cosa hecha a mano. En alguna de ellas están las mujeres de cuello largo, intentando atraer a los turistas para hacerse fotos y que les compres algo. Por último, visitamos el monasterio de los gatos saltarines pero no los vimos saltar, estaban en modo off. De vuelta navegamos junto a unos jardines flotantes donde se cultivan verduras y hortalizas en pequeñas islas.

Volvimos a Nyaung Shwe, nos despedimos de nuestro barquero y nos tomamos la tarde de relax.

Al día siguiente decidimos hacer un trekking y conocer los alrededores, visitamos un par de pueblos muy tranquilos y muy interesantes en el que podías ver a las mujeres pasar por los canales con sus barquitas.

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Esa misma noche tomamos un bus nocturno hasta Bagan!

Norte de Tailandia

Dejamos atrás Laos junto con el grupo de franceses que habíamos conocido en los últimos días. Cruzamos la frontera y fuimos directos a Chiang Ray, una ciudad en la que destaca el Templo Blanco, sin duda una edificación espectacular que, en aquel momento, seguía en construcción y que llamó nuestra atención por ser un templo que refleja la actualidad, tanto en el exterior como en el interior.Las pinturas que decoran sus paredes muestran escenas de superheroes, películas y políticos de hoy en día. En lo que respecta al tempo y su decoración por fuera es tan espectacular como la parte interior. Este tempo rompe con el resto y es sin duda es una visita obligada.

Visitamos Chiang Ray un par de días y nos dispusimos a visitar el Norte. Margot nos habló de Mae Salong, un pueblo con una gran influencia china debido a su proximidad a la frontera y queríamos ir a verlo, en el camino pensamos parar en un poblado cercano donde viven las mujeres de cuello largo pero diluviaba y abortamos el plan. Nos montamos en un tuk tuk para ir al siguiente pueblo y, para nuestra sorpresa, ¡compartimos viaje con una mujer de cuello largo! es tremendo el peso que tienen que soportar y sus miradas lo dicen todo.

El viaje a Mae Salong fue muy divertido, tras el tuk tuk tomamos un bus hasta una intersección donde teníamos que coger otro tuk tuk que nos llevaría hasta el pueblo. Al llegar allí el conductor estaba considerablemente borracho y no nos quería llevar si no éramos mínimo 6 ó 7 personas, por lo que ni sabíamos cuanto tiempo nos iba a tocar esperar así que…volvimos a nuestros orígenes de autoestopistas y nos pusimos manos a la obra, el conductor se reía hasta que una familia muy simpática que había ido a montar un puesto de sushi al negocio de enfrente se ofreció a llevarnos en su camioneta, en la parte de atrás. Había llegado otro hombre con maletín y traje que se apuntó también. El conductor del tuk tuk se puso como una fiera y comenzó a pelear (verbalmente) con la familia, no entendíamos nada pero terminaron llevándonos.Y menos mal porque ¡vaya cuestas y vaya curvas! Nos dieron agua y lichis para el camino. Cuando llegamos a Mae Salong nos pidieron una foto de recuerdo.

Mae Salong nos encantó, estuvimos dos días en un hostal super barato (3€ la noche). Se caracteriza por la cantidad de plantaciones de té que antiguamente eran de opio. Hicimos un par de trekkings viendo los campos de té, visitamos una fábrica, unos pueblos de alrededor y jugamos con los niños. Es realmente como nos explicó Margot, lleno de restaurantes chinos, comercios con especialidades chinas y carteles en chino.

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Campos de té
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Jugando con los niños en Mae Salong

Seguíamos en época de lluvias y el día que nos íbamos cayó un diluvio. Fuimos en tuk tuk hasta Chian Mai.

Una vez allí nos despedimos de Margot y Pablo ya que habíamos encontrado couchsurfing. Nos quedamos en casa de Sam. Había nacido en Tailandia pero se exilió a Estados Unidos cuando era un adolescente y ahora, que se había prejubilado, había decidido volver a su país, aunque no lo vimos muy convencido. Vivía a las afueras de la ciudad en una casa como metida en un bosque. Hizo dos viajes en moto para llevarnos y al día siguiente alquilamos una moto para visitar la ciudad. Sólo nos quedamos un par de noches y una de ellas nos cocinó un plato muy rico y picante y hablamos largo y tendido de la vida en Tailandia y sus diferencias con EEUU.

Chiang Mai no nos llamó especialmente la atención, millones de templos algunos muy bonitos y otros no tanto…

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Manu y Sam en Chiang Mai
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Uno de los Templos de Chiang Mai

Nos despedimos de Sam y pusimos rumbo a Pai. Un lugar turístico total. Allí nos reencontramos con Margot y Pablo y el grupo de franceses que habíamos dejado atrás. Alquilamos una moto e hicimos la ruta circular típica; visitamos la Cascada Mo Paeng, el puente japonés y el Cañon de Pai, en el que vivimos uno de los momentos más estresantes del viaje. Manu estaba haciendo una bonita foto cuando se le cayó el móvil montaña abajo, hay que recordar que el pobre ya ha perdido un par de cosas (de las que ya no se habla) durante el viaje, el móvil no era importante pero lo que había dentro si así que, sin pensárselo mucho prácticamente se lanzó pendiente abajo en chanclas y después descalzo, pudo ver que no podía recuperarlo y al intentar ayudarlo a  subir perdió una chancla y casi se va hasta el fondo. Por suerte apareció un “salvador”, un israelita que parecía experto y bajó con dificultad hasta abajo a buscar el móvil y la chancla perdida.

Lo más típico en esta zona es hacer lo que llaman el “loop” Chiang Mai-Pai-Mae Hong Son, nosotros no lo vimos claro, son bastantes curvas, cuestas y era época de lluvias. Margot había encontrado unas cuevas cercas de Pai así que hicimos dedo hasta llegar a Sopong, un pueblo cuya calle principal es la carretera y en 15 min lo has visto todo. Llegamos de noche, cenamos y unos fuimos a dormir. Al día siguiente cuando salimos para ir a las cuevas nos encontramos con una especie de procesión, iban con instrumentos, bailando y una especie de palmeras hechas con billetes. Nos unimos a ellos y fuimos hasta el templo. Estaban recaudando dinero para construir uno nuevo al lado, nos invitaron a comer e incluso nos hicieron bailar con ellos alrededor del templo tal y como indica el ritual, fue muy divertido, todos nos hablaban y nos indicaban cosas.

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Procesión de Sopong
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Bailando con los locales

Fuimos a ver las cuevas, bonitas pero nada impactante después de haber visto las de Vietnam, volvimos de nuevo a dedo hasta Pai y después de esperar un rato conseguimos que nos llevaran a Chiang Mai, sin duda el día nos salió redondo.

Al día siguiente nos despedimos de Margot y Pablo, ellos terminaban su viaje en Bangkok y nosotros nos quedamos un par de días más con Laura y Miki en Chiang Mai, unos amigos de Isa que estaban de viaje en Tailandia. Aprovechamos para que Manu fuera a una peluquería típica, vimos los alrededores de la ciudad en moto y fuimos a un combate de Muai Thai.

Nos despedimos de Laura y Miki y tomamos una minivan llena hasta arriba hasta Sukhothai, la primera capital de Tailandia. Lo importante de Sukhothai es la parte antigua, donde están todas las ruinas de los diferentes templos. Nos hizo un día super caluroso y lo visitamos en bici. Nos tomamos un día de descanso en Sukothai y continuamos el viaje hacia Myanmar.

 

Bangkok

Dejamos atrás las paradisiáticas islas del sur de Tailandia y llegamos a su capital. Cuando quisimos llegar ya era de noche, Zata, que ya había llegado a Bangkok nos había recomendado su hostal pero no se acordaba del nombre así que quedamos con él en la bulliciosa calle de Khao San Road. Junto a Pablo nos dirigimos a su hostal pero, al llegar allí, el recepcionista nos quería cobrar más porque no habíamos reservado por Internet así que nos pasamos al hostal de al lado, más barato pero de peor calidad.

Esa misma noche fuimos a cenar y quedamos con unos chicos españoles que Zata había conocido en Phuket, bebimos varías cervezas, charlamos y echamos unos bailes en los locales de Khao San Road, repleta de extranjeros y puestecitos. Hablando con uno de los españoles nos comentó que trabajaba en el mundo de la hostelería en el mercado asiático y hablamos sobre las infrahumanas condiciones laborales que tienen los nacidos en Asia y las buenas maneras que tienen con todos los pertenecientes a occidente.

A altas horas de la noche nos retiramos y nos fuimos a dormir. Cual fue nuestra sorpresa que a las 6am entró el recepcionista junto a un mochilero. Encendió la luz, habló como si no hubiera nadie, le colocó en su cama y salió de la habitación sin apagar la luz. El hombre en sí tenía pocas luces, no hablaba inglés y ni si quiera tailandés. De eso nos enteramos a los pocos días cuando queríamos que nos tradujese una cosa y entre palabra y palabra descubrimos que era de Myanmar, la antigua Birmania. Si esa noche entró a las 6am no fue casualidad, a la noche siguiente se puso a hacer una cama a las 5am, otro día se tumbó a las 7am y se puso a hablar por teléfono… Como veís un tipo muy peculiar.

En particular una noche y el día siguiente fue un escándalo. Hacía un calor terrible en la habitación porque el recepcionista había cortado la calefacción y la humedad era horrible. Había una tormenta tremenda. Por un momento se escucharon sonidos muy parecidos a gemidos, suspiros que parecían provenir del pasillo. Como no podía dormir en un momento me asomé a la puerta, que era de cristal, y vi pasar una sombra de hombre. Ya que el calor persistía y estaba desvelado decidí bajar las escaleras en busca del mando del aire acondicionado. Cual fue mi sorpresa al llegar a recepción cuando vi bajo la lluvia en las mesitas que había fuera del hostal a un hombre. Era alto y gordo, iba sin camiseta y con los pantalones cortos a medio caer. Estaba mezclando una botella de whisky con coca cola, podréis imaginaros su estado de embriaguez. Cojí el mando y subí de nuevo a la habitación, con el aire accionado el ambiente era mucho más agradable. De nuevo volví a escuchar los gemidos, fue cuando me volví a asomar a la escalera y era el hombre subiendo por las escaleras, sufría a cada escalón que andaba. Esa noche no volví a escucharle.

A la mañana siguiente el hombre estaba discutiendo con el recepcionista, que no se enteraba de nada, y el propietario. Nos fuimos a primera hora de la mañana y cuando volvimos por la tarde seguían discutiendo y el hombre seguía bebiendo. Por fín, llamaron a un taxi y le mandaron al aeropuerto, el pobre taxista quería huir al verlo. Básicamente le estaban invitando a irse del hostal.

Pero bueno vayamos a lo importante, ¿qué visitamos en Bangkok?

El Templo de Wat Pho. Abierto todos los días de 8:00 a 18:30. Coste 100 Baths

Conocido por albergar en su interior al Gran Buda Inclinado, que cuenta con 46 metros de largo y 15 de alto. La imagen del buda ocupa practicamente la totalidad del edificio donde se encuentra lo que unido al gran número de visitantes hace la visita un poco claustrofóbica, aunque el lugar merece la pena.

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El Palacio Real. Abierto todos los días de 8:00 a 15:30. Coste 400 Baths.

Lo forman un grupo de edificios en los que destaca el Wat Phra Kaew, donde se puede visitar el Buda de Esmeralda de tan sólo 45 centímetros de altura (casi tan gran como el Buda Inclinado).

Para entrar en las instalaciones del Palacio Real has de vestir “ropa adecuada”, si no la llevas te la proporcionaran dejando un deposito de 200 Baths que te devolverán a la salida. Es muy común escuchar a los conductores de tuk-tuk decir que el palacio está cerrado y que os llevan a otro sitio… ¡Mentira! Abre todos los días del año. Para nuestro gusto un poco caro para lo que se puede disfrutar de su interior pero creemos que es una visita obligada.

El Wat Saket o Monte Dorado. Abierto todos los días de 8:00 a 16:00. Coste 20 Baths

Se trata de un monte coronado con una estupa dorada. Al inicio de la subida encontraréis un dong, el cual según la tradición debe ser sonado tres veces antes de iniciar la ascensión. Las vistas desde lo alto son interesantes.

El Parque Lumphini

Tras visitar el Monte Dorado y pasear por ChinaTown (todas nos parecen iguales) nos fuimos a relajarnos al parque Lumphini, nos tumbamos en el césped y observamos los numerosos y enormes lagartos que se encuentran en los estanques

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El Wat Suthat. Abierto todos los días de 8:00 a 16:00. Coste 20 Baths.

Al parecer es el menos visitado por los turistas. Eso hace que la visita sea más agradable y se pueda ver de cerca a los tailandeses practicando el budismo. Como en la gran parte de los templos destaca un Gran Buda, éste del siglo XV.

Mercado Flotante Taling Chan. Sábados y domingos de 8:00 a 17:00

El menos turístico de los mercados flotantes que se encuentran alrededor de Bangkok. La mayoría de los turistas se acercan a los mercados de Amphawa (Samut SongKhram) o Damnoen Saduak, más lejanos a la capital.

Estos fueron los lugares que visitamos en nuestra primera parada en la capital tailandesa, como sabíamos que nuestro vuelo de vuelta a España salía de Bangkok decidimos dejar algo para el final.

Entre visita y visita nos acercamos a la embajada de Vietnam donde tramitamos nuestra Visa para entrar en el país. Coincidió que llegamos el viernes así que hasta el lunes no nos la dieron.

Compramos un billete de bus en una agencia que nos llevaba de Bangkok a Siem Reap. El único problema, que ya nos avisó la chica de la agencia, era la posibilidad de ser timado cerca de la frontera camboyana. Y así fue, a falta de un par de kilómetros de Camboya la furgoneta donde íbamos se detuvo en un restaurante y nos fueron llamando según habíamos comprado el billete. Nosotros fuimos sólos, eramos los penúltimos de nuestra furgo, cual fue nuestra sorpresa al ver a casi todos haciendo el visado allí. Nos llevaron a una sala donde se encontraba un hombre que decía trabajar para el gobierno camboyano, que era agente y que esa era la frontera… ¿una frontera en un restaurante? Nos negamos a realizar la Visa allí y pedimos que nos llevaran a la frontera y que nos dieran la pegatina para poder seguir el viaje una vez cruzada la frontera. No nos pusieron problema alguno y continuamos nuestra marcha. Cuando nos tocó pagar la Visa, el policía (real) si que nos hizo pagarle 200 Baths (6 euros) porque si, sin motivo alguno. Sin embargo en el restaurante el timo ascendía a 15 dolares americanos.

Sellamos nuestro pasaporte y nos llevaron en un autobús a una estación donde esperamos casi una hora a que llegaran el resto de los chicos que habían realizado la Visa en el restaurante. Retomamos el viaje y nos dirigimos a Siem Reap. ¡Ya estábamos en Camboya!

Sur de Tailandia

En lo que respecta al sur de Tailandia visitamos Krabi y las islas de Koh Phi Phi y Koh Tao.

Desde Penang, nuestra última parada en Malasia, tomamos un autobus que nos llevó hasta escasos kilometros de la frontera. Subimos a una pequeña furgoneta y a los pocos minutos llegamos a los límites de Malasia. El número de personas era bastante elevado por lo que nos tocó esperar una hora de cola. Con un nuevo sello en nuestro pasaporte nos montamos de nuevo en la furgoneta y nos dirigimos a Krabi.

Allí buscamos un hostal barato y paseamos por sus calles. La ciudad de Krabi no es para nada especial, lo tomamos como punto desde el que partir a la isla de Koh Phi Phi.

A lo largo de la tarde, compramos el billete de ferry que nos llevaba a la isla al día siguiente, compramos unas chancletas en un mercado lleno de gente y disfrutamos de nuestro primeros y deliciosos noddles y arroz frito. Una comida que nos acompañó durante todo el sudeste asiático.

A primera hora de la mañana siguiente un taxi nos pasó a buscar por el hostal y nos llevó al puerto, desde donde el bote nos llevó a Koh Phi Phi. La verdad que al llegar la isla estaba llena de turistas, sobretodo jóvenes ingleses. Nos adentramos en la isla y encontramos una habitación privada con baño compartido por 300bhts, la única pega era que estaba en la zona de fiesta y por la noche con la música a tope fue difícil conciliar el sueño.

Los días en esta isla los dedicamos a estar tirados a la bartola en la playa, tostarnos al sol, bañarnos en sus aguas cristalinas y nada más. Unas mini-vacaciones en nuestro viaje, un descanso para cargar las pilas.

Por cierto, esta isla fue una de las afectadas por el tsunami que se produjo en 2004 en las costas de Indonesia, Malasia, Sri Lanka, India y Tailandia. Sorprendentemente, la ciudad que fue devastada por el agua, está reconstruida prácticamente en su totalidad.

Del mismo modo, Koh Phi Phi es conocida gracias a una de sus playas, conocida por la película “The Beach”, protagonizada por Leonardo Di Caprio.

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Llegada a Koh Phi Phi
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Los taxis de la isla
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Manu disfrutando de un buen baño
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Vistas desde la playa

Y de Koh Phi Phi cruzamos al golfo de Tailandia a la isla de Koh Tao, donde disfrutamos de unos días inolvidables.

¿Por qué tenemos un gran recuerdo de Koh Tao? Porque disfrutamos de un bautismo de buceo en sus aguas cristalinas, una experiencia única, donde pudimos disfrutar de una alta variedad de animales marinos y corales varios. Todo ello fue gracias a los amigos de “La Bombona Diving” quienes nos trataron de lujo desde el primer minuto.

Isa ya había buceado en España, pero nada comparable a lo que vio en esta ocasión. Manu por el contrario nunca se había sumergido con el equipo de buceo, quien le iba a decir que iba a tener un ataque de pánico en la primera inmersión… Pero ahí estaba Rocio para calmar los ánimos y tras tranquilizarle pudimos volver al agua y disfrutar de la fauna marina. La primera toma de contacto dentro de la agua fue impresionante,bajamos 5 metros y nos encantó todo lo que vimos.

Volvimos al barco y decidimos hacer otra inmersión que nos llevó hasta 11 metros bajo el agua. En la cubierta Rocio nos enseñó una serie de peces y corales que podríamos ver, nos mostró una serie de señales para recordar sus nombres y de vuelta al agua. Esta vez Manu estaba tranquilo y pudimos disfrutar al 100% de unas vistas marinas increíbles. Sin duda fue una experiencia única que recomendamos a todos los que viajen a Koh Tao. Estos últimos 45 minutos bajo el agua se encuentran en uno de los mejores momentos de nuestro viaje.

Como veis nos encantó bucear en Koh Tao y queremos agradecer al equipo de “La Bombona Diving” su profesionalidad.

Pero esta Koh Tao no es sólo submarinismo. Se trata de una pequeña isla con un encanto especial. Nos alquilamos una moto y visitamos sus rincones. En el norte de la isla encontramos una cala muy chula, agua cristalina y cientos de peces. Y de ahí al sur, donde disfrutamos de la playa solos junto a un bonito atardecer.

En Koh Tao dormimos en una habitación privada por 600 Bhts con terraza, baño privado y piscina que aprovechamos al volver de la playa y del submarinismo.

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Manu disfrutando con los peces
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Acoso al llegar a la isla
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Nuestros sandwiches favoritos de desayuno!!

Este fue nuestro paso por el sur tailandés, una zona idílica para pasar unos días de descanso. Tras Koh Tao pusimos rumbo a la capital, Bangkok, donde nos esperaba Zata que había pasado unos días en Phuket. Cuando dejábamos la isla llegaron varios barcos con gente de la isla Koh Pangan, donde se había celebrado la Full Moon Party. La gran mayoría volvían destrozados con heridas y quemaduras en las piernas, incluso uno volvía con gotero… Al parecer la fiesta puede llegar a concurrir hasta 50.000 personas, demasiadas para nosotros.

Japon III: Hiroshima & Miyajima

Llegamos a Hiroshima con el tren bala, iba tan rápido que se taponan los oidos e incluso notas como la presión en la cabeza!! Estaba lloviendo mucho, un recibimiento gris para una ciudad con una historia tan triste la verdad, pero después de la tempestad siempre viene la calma y con ella llegó el sol. Ese día nos lo tomamos de descanso y vimos un campeonato de Sumo en la tele, Manu se lo pasó en grande, y aprovechamos para actualizar un poco el blog.

MIYAJIMA

A la mañana siguiente nos fuimos a pasar el día a Miyajima. Está muy cerca así que se puede hacer una excursión de un día. Tomamos el tren y un ferry que nos llevó a la isla. Fuimos pronto para poder llegar con la marea alta y ver la Gran puerta O-torii y el Santuario Itsukushima “en el agua”, sin duda merece la pena, con la marea baja , a nuestro parecer, pierde un poco el encanto.

O-Torii
O-Torii

Una vez allí tienes varios recorridos, de 3,4 y 6 horas. Nosotros nos dedicamos a pasear tranquilamente y ver lo que nos diera tiempo. Caminamos por el muelle hasta Senjakoku, una biblioteca de los sutras budistas, y la Pagoda de cinco pisos. De ahí al Santuario de Itsukushima, construido en el mar.

El Santuario se conoce por su construccion única del estilo Shinden. Construido en 593 y remodelado en 1168. Cuenta con varias capillas, dos cuartos de música, un teatro y una capilla principal, en la que pudimos ver como se celebraba una boda, con mas turistas que invitados.

Boda en el Santuario Itsukushima
Boda en el Santuario Itsukushima

Paseamos por la costa y subimos por el callejon Takikeji, antigua zona de residencia de monjes y mensajeros imperiales, hasta el Templo Daishoin, que nos gustó mucho. La verdad es que la isla en general nos gustó mucho, muchos turistas pero muy tranquila y agradable.

Templo Daishoin
Templo Daishoin

Antes de volver a Hiroshima nos comimos unos spaguettis que nos habíamos preparado el dia anterior, pero al ciervo que estaba cerca también parecieron gustarle y tuvimos que huir un par de veces para no ser atacados.

En el camino de vuelta al ferry vimos como un chico casi pierde su Japan Rail Pass cuando un ciervo se lo arrebato del bolsillo trasero mientras hacia una foto y casi se lo come, el chico fue mas fuerte y por suerte no se rompió, hubiera sido una pérdida dolorosa.

Volvimos a Hiroshima y sólo teníamos fuerzas para cenar y dormir.

HIROSHIMA

Nos levantamos prontito. Era nuestro último día del Japan Rail Pass y teniamos que ver Hiroshima e ir a Osaka. Con el JPR estaba incluido el bus turistico de la ciudad. Uno que para en los lugares más destacados, pero nada de explicaciones. Tomamos ese bus y nos fuimos a la zona Zero.

Allí observamos el Domo de la bomba atomica, el único edificio que sigue aun en pie y el lugar donde el  6 de agosto de 1945 a las 8:15 el avión Enola Gay tiró la primera bomba atómica de la historia de la humanidad sobre la poblacion civil. La bomba explotó a escasos metros en el aire, de ahí que no se destruyera por completo. Al parecer cuanto mas cerca del epicentro mejor para sobrevivir.

Domo de la bomba atomica
Domo de la bomba atomica

Allí había unos niños muy graciosos que estaban practicando inglés y de paso geografia. Se acercaban a todos los turistas con aspecto occidental y te decia:

  • Hello, I am from Osaka. Where are you from?
  • Spain
  • Can you point?

Y sacaban un mapa en el que España estaba a la izquierda del todo, dato curioso (el mapa habia sido fabricado en asia). Después se sacaban una foto contigo. Así tres o cuatro grupitos y cuando veíamos uno tímido nos acercabamos directamente, debían de tener 10 ó 12 años.

De ahí nos acercamos al Museo Memorial de la Paz, por el camino pasamos por el Monumento a las Victimas y el Monumento por la Paz de los niños.

Monumento a las victimas
Monumento a las victimas

El museo esta banstante bien y merece la pena verlo, te deja los pelos un poco de punta. Hay bastantes cosas heavies como uñas, pieles quemadas, dentaduras afectadas…

Se trata de un museo sobre los efectos de la bomba atomica y testimonos de afectados y familiares para aprender sobre ellas y en el que al final puedes firmar una petición contra las armas nucleares que, por supuesto, firmamos.

Unicamente en un panel te explica de manera totalmente neutral la guerra y como USA llegó a la decision de tirar no una sino dos bombas atomicas.

Con la piel de gallina por todo lo que habíamos visto, volvimos a la estación y tomamos el tren que nos llevaría a Osaka, última parada en Japón!

Santiago de Chile

Antes de hablar sobre Santiago de Chile queremos dar las gracias a Lidia y Álvaro por alojarnos en su casa. Desde el primer minuto estuvieron super atentos con nosotros. Nos dieron indicaciones para visitar la ciudad y pasamos muy buenos ratos juntos, ojala no pase tanto tiempo para volvernos a ver.

En cuanto a Santiago no tiene mucho que ver, dependiendo de los intereses de cada uno. El primer día no hicimos nada para ser sinceros, dormimos hasta las tantas y por la tarde fuimos a dar un paseo por el barrio donde vivían Lidia y Álvaro.

Al día siguiente quedamos con Rubén, Kasia y Jerome. Subimos al Cerro San Cristóbal desde donde disfrutamos de buenas vistas de la ciudad, la pena es la gran contaminación que impide ver con claridad las montañas.

Esa misma tarde quedamos con Lidia y Álvaro y fuimos a tomar unas cervezas y a cenar a Bellavista junto a unos amigos suyos. Nos lo pasamos muy bien, nos reímos mucho con las historias de los dos chicos.

En la semana que estuvimos allí visitamos también un poco el centro de la ciudad aunque nos quedamos sin ver los cafés con patas, son unos pequeños puestos de café donde la barra es muy baja y las camareras sirven con la falda muy corta.

Con Lidia en la Casa de la Moneda

Quedamos también con Nico y su novia,  Nico fue compañero de Isa del Master en Barcelona. Nos actualizaron, nos contaron sus proyectos, hablamos sobre el país…A lo tonto y tras muchas cervezas nos dieron las mil y llegamos un poco tarde a casa. Fue bueno verle de nuevo después de tanto tiempo.

Reencuentro con Nico y su novia
Reencuentro con Nico y su novia

Aunque la visita más especial fue ver a la prima de Isa, Blanca, y su familia. Disfrutar de un día en familia, a más de 10.000 Km de distancia.

Conocimos a las hijas de Blanca, un cielo de niñas. No se separaban de nosotros. Fuimos a comer y de ahí al parque. ¡Se nos pasó rapidísimo el dia! nos quedamos con ganas de volver a verlos un poco más.

Reencuentro familiar :)
Reencuentro familiar 🙂
Con las peques de la family
Con las peques de la family

Esa misma noche al dejar a la familia fuimos con Lidia y unos amigos suyos, también de Miranda de Ebro (hay bastante español en Santiago) a probar el terremoto, bebida típica de Chile y después fuimos a cenar a un restaurante donde  bailaban Cueca, el baile típico del país. Cenamos muy bien y nos lo pasamos mejor, hasta Manu se animó a echar un baile (parecía un pato mareado).

Manu bailando Cueca
Manu bailando Cueca

Uno de los días lo aprobechamos para hacer una escapada a Valparaiso, estuvimos sólo un día pero nos pareció interesante, subimos a uno de los cerros, paseamos por sus calles y volvimos a Santiago.

Vistas desde el cerro de Valaparaiso
Vistas desde el cerro de Valaparaiso

Los últimos días los dedicamos a planear un poco el viaje a Japón. Compramos el Japan Rail Pass ya que hay que comprarlo fuera de Japón. Mandamos mensajes de couch y buscamos info sobre el país.

Antes de terminar tenemos que decir que Lidia es una Chef. Nos sentimos como en España al comer. Preparó pimientos rellenos, croquetas, tortilla de patata… ¡todo estaba DELICIOSO!

Con Lidia y Álvaro
Con Lidia y Álvaro

En definitiva, una semana en Santiago de reencuentros y buenos momentos. Un gran final para nuestra aventura en Sudamérica que ya terminaba. Será difícil superar este año, un año que nunca olvidaremos. Llegamos el 7 de Mayo de 2014 a Lima y un 7 de Mayo de 2015 volamos de Atlanta a Tokio.

MIL GRACIAS A TODOS Y CADA UNO DE VOSOTROS QUE HABÉIS HECHO QUE ESTE CONTIENTE SEA PARTE DE NOSOTROS.

¡¡TE QUEREMOS SUDAMÉRICA!!